SIRENAS


Alguna vez el fuego invadió el cielo, los dioses por castigo las condenaron a vivir en lo profundo del océano el mar fue su único refugio, y su alma quedo marcada para siempre; pues el cielo, el firmamento y las alas para volar por la eternidad se las arrebataron convirtiéndolas en aletas para que jamás del agua pudieran escapar.
Tal vez esa fue la razón, por la que ellas tenían el sueño de salir del agua y bucear entre las nubes.
Aunque eso siempre fue solo un deseo, pues su destino era el mar, pero esto es muy cierto, por pequeño que uno sea si alberga un gran sueño, este mismo ensancha el alma, haciendo que nos sintamos grandes, y nos arma de valor para vencer hasta el más imposible de los obstáculos.
Pues así fue, una noche de luna llena, de esas en las que el mar está en calma y parece contemplar a su amante plateada tan atento que queda inmóvil, una sirena se sintió invadida por la loca idea de respirar algo más que agua y sal, y sin dudar empezó a nadar frenéticamente hacia la superficie hasta que el mar quedó abajo, y sus aletas surcaron el cielo durante unos segundos, proporcionándole así la mejor experiencia de toda su vida.
Cuando volvió a zambullirse en el mar, estaba convencida que era capaz de todo.
De vez en cuando en noches de luna llena, en algún impreciso lugar en medio del Océano hay una sirena que saltan tan alto que pueden volar, ten cuidado que sus cantos te pueden atrapar.

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