¿Por qué escribes?
Esta es una de las preguntas más reiterativas que suelen hacerle a los escritores en las entrevistas. “Pregúntale a un manzano por qué da manzanas” zanjó la cuestión António Lobo Antunes en una ocasión ante la pregunta.
Pero una cosa es escribir por vocación y otra cuando te sientes obligado a hacerlo, aunque la vocación no haya desaparecido.
¿Por qué algunos escritores dejan repentinamente este oficio? ¿Qué razones podrían hacerlos perder su vocación? ¿Qué motivo los puede llevar a un silencio total?
¿Por qué no escribes? Sería mejor preguntar.
Juan Rulfo, un escritor al que admiro, al ser preguntado dijo: “Pues porque se me murió el tío Celerino, que era el que me contaba las historias”.
Ahora me hare otra pregunta ¿POR QUÉ VOLVERE A ESCRIBIR? Porqué conocí a Lolita!
Pero una cosa es escribir por vocación y otra cuando te sientes obligado a hacerlo, aunque la vocación no haya desaparecido.
¿Por qué algunos escritores dejan repentinamente este oficio? ¿Qué razones podrían hacerlos perder su vocación? ¿Qué motivo los puede llevar a un silencio total?
¿Por qué no escribes? Sería mejor preguntar.
Juan Rulfo, un escritor al que admiro, al ser preguntado dijo: “Pues porque se me murió el tío Celerino, que era el que me contaba las historias”.
Ahora me hare otra pregunta ¿POR QUÉ VOLVERE A ESCRIBIR? Porqué conocí a Lolita!
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