ANOREXIA
Me encontré con una bifurcación en mi camino por un lado estaba el seguir presa de este dolor y por el otro enfrentarme a el, dudaba por mas extraño que pareciera, dudaba en seguir el camino para enfrenarme, y es que me había acostumbrado tanto a vivir así, a que me entiendan así y hasta que me aguanten así, que deje de lado el valor por luchar para encontrar la felicidad, me adiestre a sufrir por lo mismo sin que me duela tanto, a sentirme mal una vez por semana, a contar de uno en uno lo que me llevaba a boca, y es que si, el peso calórico me tenia loca, ya ni siquiera me dejaba concentrarme en mi familia, en el amor, en los estudios, me había apartado del ser mas importante pidiéndole solo de vez en cuando, paz, Dios que siempre estuvo ahí se convirtió en un ser invisible que solo buscaba cuando el peso calórico me deprimía mucho, siempre le pedía que me ayuda a dejar de contar, pero solo pedía y nunca ponía de mi parte. Quizás esa ya era mi rutina pero una rutina que me consumía que me aleja de mis amigos, que me alejaba de todo, que me sumía en un hoyo de preocupaciones por no comer, y que más que otra cosa solo me dejaba desesperanza, rabia y dolor.
Cuando decidí tomar el camino para luchar, nada fue fácil porque el enfrentarme con mis miedos ha sido incluso mas doloroso que el vivir presa en mis calorías, andaba y retrocedía, otras veces corría tanto que parecía desaparecer el otro camino, pero algo pasaba justo en ese momento, algo me sucedía quizás pruebas divinas para ver si puedo soportar la tentación y siempre terminaba cayendo, incluso ya no solo era el contar las calorías, si no el preocuparme por juzgar los errores de mis padres, si bien es cierto este camino me ha enseñado que en la vida hay que ser como una esponja y absorber solo lo bueno, me enseño también ha darme cuenta de las fallas de mi hogar, y confundí el significado de la compresión con la rebelión y me enfrente con ella, mi madre, que si bien es cierto el mundo no la considerara la mejor, yo si, con sus fallas, reproches, criticas y con todo su puñadito de cosas a mejorar, ella tiene lo bueno y lo bueno me lo ha dado a mi, y hasta incluso se ha puesto las pilas para seguir dándomelo, mientras que metí en la cabeza que mi hogar era el culpable de mi comportamiento no me di cuenta de la señal de Dios que me decía lo contrario.
Y hoy estoy casi a punto de llegar al fin del camino porque ya me llevo a un lugar, este camino ha servido para darme las armas, para darme pautas y plantearme metas, ya tengo todo lo necesario para ser feliz, ya se cual es problema para enfrentarlo, y al final de este camino me apareció otro con un cartel que dice, es hora de mostrar lo aprendido, y estoy dispuesta a hacerlo, a que todos vean que si aprendí, a defender lo que tengo, lo mas valioso que me dio DIOS, mi hogar a luchar por que mejore, a defenderme a mi misma a amarme mas, a valorarme y a ver en mi el ser maravillo que soy, es cierto que la anorexia aísla, a mi me aíslo, pero DIOS me ha dicho que todavía puedo dejar de ser una naufraga de este mundo.
Cuando decidí tomar el camino para luchar, nada fue fácil porque el enfrentarme con mis miedos ha sido incluso mas doloroso que el vivir presa en mis calorías, andaba y retrocedía, otras veces corría tanto que parecía desaparecer el otro camino, pero algo pasaba justo en ese momento, algo me sucedía quizás pruebas divinas para ver si puedo soportar la tentación y siempre terminaba cayendo, incluso ya no solo era el contar las calorías, si no el preocuparme por juzgar los errores de mis padres, si bien es cierto este camino me ha enseñado que en la vida hay que ser como una esponja y absorber solo lo bueno, me enseño también ha darme cuenta de las fallas de mi hogar, y confundí el significado de la compresión con la rebelión y me enfrente con ella, mi madre, que si bien es cierto el mundo no la considerara la mejor, yo si, con sus fallas, reproches, criticas y con todo su puñadito de cosas a mejorar, ella tiene lo bueno y lo bueno me lo ha dado a mi, y hasta incluso se ha puesto las pilas para seguir dándomelo, mientras que metí en la cabeza que mi hogar era el culpable de mi comportamiento no me di cuenta de la señal de Dios que me decía lo contrario.
Y hoy estoy casi a punto de llegar al fin del camino porque ya me llevo a un lugar, este camino ha servido para darme las armas, para darme pautas y plantearme metas, ya tengo todo lo necesario para ser feliz, ya se cual es problema para enfrentarlo, y al final de este camino me apareció otro con un cartel que dice, es hora de mostrar lo aprendido, y estoy dispuesta a hacerlo, a que todos vean que si aprendí, a defender lo que tengo, lo mas valioso que me dio DIOS, mi hogar a luchar por que mejore, a defenderme a mi misma a amarme mas, a valorarme y a ver en mi el ser maravillo que soy, es cierto que la anorexia aísla, a mi me aíslo, pero DIOS me ha dicho que todavía puedo dejar de ser una naufraga de este mundo.
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