Cuento 4: Hay Dias, vamos mejorando!
A veces siento que me muero, desde que llegue a este mundo muero, pero hay días que muero más que otros, de eso no hay duda.
Eso sucede los días en los que el mundo parece que va a caerse de golpe y las fuerzas de levantarlo se esconde debajo de la cama, hay dias en que me arrepiento de despertarme esos dias no quisiera ni levantar los parpados.
Hay días que la luz del sol la siento a artificial, que el viento no mece nada más que la desgana que navega por la nevera.
Días que me coloco los zapatos y me duelen los pies, que preparo las cosas y se me caen los sueños.
Sucede cuando la razón se escapa por la puerta trazera y las verdades asoman las garras por debajo de la puerta. Cuando mi celebro se queda sin memoria, para recordar el rosas con los que pintaba el gris de la rutina.
Cuando aterrizo de repente desde mi nube y me estrelló contra el suelo, y ese es un golpe muy doloroso , y al caer se me claván todos los cuchillos que llevo en la espalda. Entonces me doy cuentas que mis limitaciones les sirven de excusa a los carroñero que esperan alerta a que desfallezca.
Y de repente reacciono saco las fuerzas de flaqueza, me ato fuerte los zapatos, coloco el sol de nuevo, mezclo el grises hasta que sale blanco, lo pinto todo como me viene en gana y recojo del suelo los sueños.
Entonces el viento me trae esperanza y la verdad me llena de luz
Eso sucede los días en los que el mundo parece que va a caerse de golpe y las fuerzas de levantarlo se esconde debajo de la cama, hay dias en que me arrepiento de despertarme esos dias no quisiera ni levantar los parpados.
Hay días que la luz del sol la siento a artificial, que el viento no mece nada más que la desgana que navega por la nevera.
Días que me coloco los zapatos y me duelen los pies, que preparo las cosas y se me caen los sueños.
Sucede cuando la razón se escapa por la puerta trazera y las verdades asoman las garras por debajo de la puerta. Cuando mi celebro se queda sin memoria, para recordar el rosas con los que pintaba el gris de la rutina.
Cuando aterrizo de repente desde mi nube y me estrelló contra el suelo, y ese es un golpe muy doloroso , y al caer se me claván todos los cuchillos que llevo en la espalda. Entonces me doy cuentas que mis limitaciones les sirven de excusa a los carroñero que esperan alerta a que desfallezca.
Y de repente reacciono saco las fuerzas de flaqueza, me ato fuerte los zapatos, coloco el sol de nuevo, mezclo el grises hasta que sale blanco, lo pinto todo como me viene en gana y recojo del suelo los sueños.
Entonces el viento me trae esperanza y la verdad me llena de luz
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